Existe el mito de que los pacientes renales deben guardar reposo absoluto. ¡Nada más lejos de la realidad! El sedentarismo puede empeorar condiciones como la diabetes y la hipertensión, que son las principales causas de daño renal. El movimiento es, en muchos sentidos, medicina.
Beneficios del Ejercicio para tus Riñones
- Control de la Presión Arterial: El ejercicio aeróbico fortalece el corazón, permitiéndole bombear sangre con menos esfuerzo y reduciendo la presión sobre las arterias renales.
- Regulación del Azúcar: Moverse ayuda al cuerpo a usar la insulina de manera más eficiente, manteniendo la glucosa bajo control.
- Control de Peso: Mantener un peso saludable reduce la carga de filtrado sobre los riñones.
- Mejora del Ánimo: El ejercicio libera endorfinas, combatiendo la depresión y ansiedad comunes en enfermedades crónicas.
¿Qué Ejercicios son Seguros?
La clave es la moderación y la constancia. Actividades de bajo impacto son ideales:
- Caminar: Simple, gratuito y efectivo. 30 minutos al día hacen una gran diferencia.
- Natación: Excelente para todo el cuerpo y muy suave para las articulaciones.
- Ciclismo suave: Ya sea en bicicleta estática o al aire libre en terreno plano.
- Yoga o Tai Chi: Ayudan con la flexibilidad, el equilibrio y la reducción del estrés.
Consejos de Seguridad para Pacientes en Diálisis
Si estás en tratamiento de hemodiálisis, consulta siempre a tu médico antes de iniciar una rutina. Generalmente, se recomienda hacer ejercicio los días que no tienes sesión, o antes de la misma, para evitar caídas de presión. Escucha a tu cuerpo: si sientes mareos, dolor en el pecho o falta de aire, detente inmediatamente.
Recuerda: el objetivo no es competir, sino mantener tu cuerpo funcional y fuerte para disfrutar de la vida.