La dieta juega un papel crucial en la salud de tus riñones. Lo que comes puede ayudar a protegerlos o, por el contrario, acelerar su deterioro. Para pacientes con enfermedad renal, una dieta adecuada no es una opción, es parte fundamental del tratamiento.
Los Tres Pilares de la Dieta Renal
Si bien cada paciente es único, hay tres elementos que generalmente deben controlarse:
1. Sodio (Sal)
El sodio aumenta la presión arterial y causa retención de líquidos. Evita:
- Alimentos enlatados y sopas instantáneas.
- Embutidos (jamón, salchichas, tocino).
- Salsas comerciales (soya, cátsup, aderezos).
2. Potasio
Los riñones enfermos no pueden eliminar el exceso de potasio, lo que puede ser peligroso para el corazón. Dependiendo de tu etapa, podrías necesitar limitar:
- Plátanos, naranjas y melones.
- Papas y tomates.
- Chocolate y frutos secos.
Nota: Frutas como manzanas, uvas y fresas suelen ser opciones más seguras.
3. Fósforo
El fósforo alto debilita los huesos. Se encuentra en:
- Lácteos (leche, queso, yogur).
- Refrescos de cola (muy altos en fósforo).
- Alimentos integrales (a veces deben limitarse en etapas avanzadas).
Proteínas: ¿Cuántas son Demasiadas?
El cuerpo necesita proteínas para reparar tejidos, pero su digestión produce desechos que los riñones deben filtrar. En etapas tempranas de enfermedad renal, a menudo se recomienda moderar el consumo de proteínas animales (carne roja, huevos) y optar por porciones más pequeñas o fuentes vegetales de alta calidad.
La Importancia de Consultar a un Nutriólogo Renal
La dieta renal puede parecer restrictiva y compleja, pero no tienes que hacerlo solo. En CERCH, contamos con especialistas en nutrición que diseñarán un plan personalizado para ti, asegurando que comas rico y saludable sin poner en riesgo tus riñones.